martes, 4 de julio de 2017

El fin de una liga



Por: Mario Herrera
SCU Vs. LHA en la segunda ronda
 
 Como uno nunca quisiera ver un deporte que ama, terminó esta edición 102 de la Liga Cubana de Futbol. Tan sencillo como ausente. ¿Quién se enteró de su final? ¿Quién sabe algo de su gala nacional, celebrada ayer, en la Indómita Santiago? ¿Quién se enteró del desagradable incidente en Camagüey, evitable por demás?
 Desde un inicio mal pensada, planificada y ejecutada, la liga cambió su nombre para parecerse a las ligas internacionales. Solo de nombre.

 Formato nuevo: Una pena; se jugaba cada dos días en las fases de grupos, contra normas de la FIFA de mayo de 2012, que establecen un mínimo de tres días de descanso entre partido y partido, norma que viene desde que el Sindicato Mundial de Futbolistas (FIFAPro) exigiera la implementación del descanso de tres fechas, basado en un informe del entrenador y fisiólogo holandés Raymond Verheijen, basado este, en los resultados de 27.000 partidos de alto nivel. Verheijen demostró de forma convincente que un período de recuperación de dos días es insuficiente, y que las oportunidades de obtener buenos resultados en el segundo encuentro son considerablemente reducidas. Así que jugar días alternos, después de hecho este estudio, su aprobación por FIFA y aplicación en cualquier evento, es una violación. Según el Master en Ciencias Dariem Díaz, ex DT de La Habana, hay una gran cantidad de micro lesiones que sufre el organismo debido a que no tiene tiempo de recuperarse del todo, máxime, en las condiciones de Cuba.
 Una segunda: De segunda división, con el mismo formato de juego en días alternos, solo supimos lo más básico: clasificaron a primera división Sancti Spiritus y Artemisa. Alguna que otra información llegó, pero cero seguimiento mediático.
 La liguilla: La fase final de la liga se pareció a lo mismo de los últimos años, solo que seis equipos, en vez de jugar los dieciocho encuentros del formato anterior, llegaron a veintidós. Con descanso de una semana entre partido y partido. Por suerte, los viajes no fueron largos pues los clasificados se concentraron entre Cienfuegos y Santiago de Cuba, un máximo de ocho horas de viaje por carretera. NO conocimos este año de ningún guaguazo.
Atención mediática: Casi nula. La televisión hizo un gran esfuerzo económico por llevar la primera fase desde Zulueta; el gasto era enorme pues hubo que contratar los servicios de ETECSA para poder sacar la señal desde el estadio villaclareño para Santa Clara y que ésta pudiera ser distribuida, debido a lo alejado del pueblo, y las condiciones necesarias inexistentes para esta operación. Desde la llegada todo fue marcha atrás, y lo bueno que salió, se logró gracias  a la colaboración de los habitantes de Zulueta; de la ayuda requerida a los directivos del INDER provincial y otras autoridades, nada. Santiago también tuvo la posibilidad de transmitir un encuentro, pero la imagen de un terreno muy afectado por la sequía manchó cualquier intento de salvar al futbol cubano. Los rating de audiencia fueron casi nulos. Los reportes de prensa fueron pocos, casi todos venidos desde Santiago de Cuba. Minas, Manatí, Zulueta, son pueblos muy alejados de las cabeceras provinciales y llevar a la prensa, con las cámaras y demás, puede ser complejo para quienes tienen otras prioridades. La prensa escrita, a veces actualizaba. Otras no. El encuentro Santiago vs Ciego, tuvo una intención inicial de ser transmitida, dada su importancia, pero finalmente se decidió no hacerlo y darle prioridad a otras cuestiones, debido a las malas experiencias anteriores.
 Ausencias: Nos guste o no, la ausencia de La Habana a la liguilla le quitó posibilidades de transmisión televisiva al torneo, y algo de picante, conocida la rivalidad de los equipos de otras provincias con la capital, y más en la sede habanera. Sabemos que en el Pedro Marrero radican los jefes, y todos quieren venir a lucir bien donde los que eligen a los seleccionados nacionales puedan verlos.
 El link: Si algo bueno tuvo esta temporada, es precisamente el link de la liga dentro de la página del INDER. Aunque no me dio alguna que otra información que me hubiese gustado tener, como las alineaciones (de forma constante), siempre en las tardes sabatinas, podía uno buscar los resultados y la actualización del evento, que las encontraba.
 Los uniformes: Lo mismo de todos los años. Cada vez más malos, más impresentables. Sin medias, sin espinilleras. Sin calzado. Es cierto que las cosas, en el mundo real, se las buscan los propios jugadores, los que cobran por jugar; y los amateurs, las consiguen porque juegan a lo que les gusta. Pero aun a los profesionales, el club les garantiza todo el vestuario, calzado y protección reglamentaria. Forma parte de los acuerdo de patrocinio con la empresa que viste al conjunto. Que el jugador los use o no, que tenga o no un contrato de patrocinio y uso de su imagen para alguna otra firma y prefiera usar los suyos, o los compre, ya esos son otros veinte pesos. A nuestros atletas, nada de nada, vengan de donde vengan y con el mayor o menor apoyo económico de la familia, según las posibilidades.
 La disciplina: Este año, con tan poca atención mediática, solo pude conocer de lo sucedido en Minas entre un árbitro y un jugador de Las Tunas. Incidente más que desagradable. Lo que me preocupa no es que haya sucedido, ni la estupidez humana de la guapería, sino lo evitable que era. En el video, quien lo graba, expresa su conocimiento de qué pasaría, de que era inevitable que sucediera. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre ponerle un colegiado a un equipo, con el que ya ha tenido problemas, durante dos encuentros consecutivos? (Ver en la propia página del INDER, PDF de los juegos 98 y 102) Sobran las palabras.
 Me he extendido demasiado y hay muchas cosas que conoceré después, los lesionados de las dos primeras rondas, cuáles de ellos tuvieron seriedad debido al juego sin el descanso apropiado, no debido a otras cuestiones futboleras. Cabe destacar que este año, Yoadir Puga logró llegar y sobrepasar la cifra de los 100 goles. Mandy Coroneaux logró también llegar a los 100, pero se dice que hay siete anotaciones de 2003 que no todos los estadísticos tienen.
 Santiago de Cuba fue justo ganador del torneo. Con sus 22 fechas invictas este año, más seis del anterior, iguala el record de 28 fechas sin perder del Villa Clara del 82-83. Desde 2006, ningún equipo de la zona oriental cubana había ganado el torneo, cuando lo hizo  Holguín aquel año. Para Santiago, es la segunda vez que un equipo de esa provincia gana una liga cubana, aunque cabe destacar que los Diablos Rojos de Baltony de 1949 representaba a la provincia Oriente. En 1930 ganó el deportivo Español de Santiago. EL record de encuentros sin perder es de 33.
 Hay mucho por cambiar. No me cansaré de decir que quien no tenga las habilidades ni los conocimientos para estar al frente de determinada actividad, no puede dirigirla. El INDER es el principal patrocinador del deporte en Cuba, si éste no tiene la capacidad económica para hacerlo, entonces debe ponerse a un costado y dejar que las diferentes federaciones nacionales se encarguen de buscar sus propios patrocinios, en aras de mejorar el espectáculo. Las instalaciones deben estar en las cabeceras provinciales, por mucho que me duela con Manatí, Zulueta, Minas, para facilitar el trabajo de la prensa y el acceso a ellas del público, y hasta la televisión y la radio. Las instalaciones dedicadas al futbol no deben ser utilizadas indiscriminadamente y solo ser usadas para los campeonatos nacionales, debido a las dificultades con la sequía y los problemas de desniveles en los terrenos.  
 Hay mucho por cambiar.