miércoles, 13 de septiembre de 2017

Preguntas y respuestas



Por: Mario Herrera
 
 Hay respuestas lógicas a determinadas preguntas. Otras, no tanto. Recuerdo siempre esa canción en la que un amante, reemplazado por otro, trata de saber de este lo más posible, con todo un cuestionario de ocasión: “¿Quién es él?”. Y quiere saber después, angustiado, resignado, maduro, dónde se conocieron, procedencia, causas y hasta un insulto de persona mayor le hace al “Ladrón que le ha robado todo”. Pero, donde sí creo que se pasa un poco, es cuando llega al: ¿A qué dedica el tiempo libre? ¿En serio quiere esa respuesta?

 Durante el reciente huracán Irma y su paso por nuestro país, la colega Wendy Oseguera y el equipo de Canal Habana hicieron un trabajo tremendo. Un recorrido en tiempo real en medio de las desgracias traídas por la respuesta de la naturaleza al cambio climático provocado por el hombre.
 Pero, contrario a lo que uno imagina, en un momento donde muchos lloran las pérdidas de sus bienes, de sus cosechas, sus casas, sus medios de subsistencia, otros fueron indolentes ante la desgracia ajena. Es más, bailaron con la causa de esa mala fortuna.
 Imágenes recogidas por el lente de mi colega, muestran toda una fiesta armada en el malecón habanero con las olas de Irma. Con surfing y todo. Wendy, como buena reportera, preguntó y preguntó, y encontró desde quien no le teme, porque “Esto no es peligroso”, hasta el que ve al niño del barrio repetir su imprudencia, pero, “Yo no soy responsable del hijo ajeno” y hasta aquella que salió por víveres hace una hora y tanto, pero al ver las cámaras se ha quedado, mojada de piscina natural, porque “…Le da una cosquillita así”.
 Y las olas de Irma avanzan por San Lázaro, llegan a ánimas, tapan casas, rompen cosas.
 En el Torreón del parque Maceo, los muchachos compiten en Cliff Diving. Un muchacho se para frente al muro. Una ola lo arrastra hacia atrás unos metros. El muchacho se levanta y demuestra que no le tiene miedo al mar. Se para dónde mismo estaba antes de ser arrastrado.
 Frente al parque, había, y habrá de nuevo, un quisco de la cadena Di Tú. La cámara inquieta de Canal Habana captó el momento en que dos sujetos entraban y sacaban cosas de su interior. No sean malpensados. No es que los trabajadores del quiosquito hayan dejado las cajas de cerveza, refresco, los rones, galletas y demás para justificar las “pérdidas” con Irma. Es que se sabía del huracán con días de antelación y no dio tiempo a conseguir un camión para sacarlo todo. ¡Di Tú!
 Igual, en alguna tienda del Malecón que “despachó” ron del bueno, y whisky del mejor, al por mayor. Tanto así que los bañistas esperaban las olas de Irma con bocinas (¿quién las habrá inventado?), reggaetón a todo volumen, y ron del bueno, o whisky del mejor, según alcanzaron.
 Pero no quiero que me pase como al amante reemplazado, que comenzó a hacer preguntas cuyas respuestas, realmente, no quería saber.